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La música como fuente

La música también sirve para describir la historia, a veces caracterizando una situación, y otras como herramienta de protesta. Enrique Santos Discépolo escribió la letra del tango “Cambalache” en 1934, durante la década infame describiendo el contexto y denunciando los males de la sociedad. La problemática no sólo es universal  y aplicable a cualquier país, sino que casi ocho décadas después sigue siendo tan vigente y actual como aquel día.

Cambalache

Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé…

(¡En el quinientos seis y en el dos mil también!).

Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublé…

Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue.

Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos…

¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!…

¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador!

¡Todo es igual!

¡Nada es mejor!

¡Lo mismo un burro que un gran profesor!

No hay aplazaos, ni escalafón, los inmorales nos han igualao.

Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición,

¡da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos,caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!

¡Cualquiera es un señor!

¡Cualquiera es un ladrón!

Mezclao con Stavisky va Don Bosco y “La Mignón”,

Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín…

Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches

se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches

ves llorar la Biblia contra un calefón…

¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!…

El que no llora no mama y el que no afana es un gil!

¡Dale nomás!

¡Dale que va!

¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar!

¡No pienses más, sentate a un lao,

que a nadie importa si naciste honrao!

Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los

otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley…

    Enrique Santos Discépolo

Letra extraída de: http://www.todotango.com/english/las_obras/letra.aspx?idletra=154

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Pacto Roca-Runciman

El contexto en que se da este pacto  fue que producto de la crisis del ’30, Gran Bretaña tomó una serie de medidas para proteger el mercado de las carnes de la Commonwealth, y por el que sólo compraría carnes  a sus colonias, como Canadá, Australia, Sudáfrica, entre otras.

Así, en el año 1932 Gran Bretaña  celebró los conocidos Pactos de Ottawa por los que se daba prioridad a sus colonias para comerciar, dejando de lado a la Argentina. Esto llevó a que el gobierno del presidente Justo envíe inmediatamente una misión diplomática a Londres para negociar y no perder a su principal comprador.

La misión fue encabezada por el vicepresidente de Argentina, Julio A. Roca (hijo) y el 1º mayo de 1933 Roca y Sir Walter Runciman, encargado de negocios de Gran Bretaña, firmaron el conocido y muy cuestionado Pacto Roca-Runciman, ratificado luego por el Senado Argentino (Ley 11693).

Este pacto generó posiciones muy contradictorias, por un lado, quienes lo apoyaban sostenían que era la única salida que tenía Argentina, y por otro lado, quienes lo cuestionaban sostenían que dejaba a la Argentina en condiciones cercanas a la humillación. Claro ejemplo de esto último fue la postura del Senador socialista Lisandro de la Torre que sostenía que “en estas condiciones no podría decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio británico, porque Inglaterra no se toma la libertad de imponer a los dominios británicos tales humillaciones….”

Entre los principales puntos del pacto, se pueden mencionar:

  • Gran Bretaña aseguraba a la Argentina la compra de la cuota de carne equivalente a la que existía en 1932 (punto más bajo de la crisis)
  • Argentina daría a las empresas británicas un trato “benévolo que tienda a asegurar el mayor desarrollo del país y la debida y legítima protección de los intereses ligados a tales empresas”
  • Gran Bretaña “estará dispuesto a permitir” la participación de hasta un 15% de frigoríficos argentinos en la cuota de la carne, el resto, el 85% sería reservado a los frigoríficos de capitales británicos.
  • Argentina mantendría libres de derechos al carbón y demás mercaderías que se importaban en ese momento exentas de impuestos, comprometiéndose a comprar en Gran Bretaña el total del carbón que consumía.
  • Argentina se comprometía a no aumentar los aranceles aduaneros a las mercaderías inglesas.

De la lectura de los puntos del pacto podemos ver fácilmente en las inferiores condiciones en que quedaba la Argentina en relación a Gran Bretaña, es decir, muchas obligaciones por parte de la Argentina y muchos beneficios para Gran Bretaña y sus empresas.

Hasta tal punto, que en 1935-1936 estalló un escándalo por el “negociado” de las carnes. La denuncia la llevó adelante Lisandro de la Torre, apoyado por la minoría en el Senado, que sostenían la connivencia del gobierno con los frigoríficos extranjeros y los grandes ganaderos para llevar adelante una estafa en perjuicio de los pequeños productores y del Estado. Esta denuncia involucraba ministros de gobierno como el de Hacienda (Federico Pinedo) y de Agricultura y Ganadería (Eduardo Duhau), miembros de la Sociedad Rural y frigoríficos extranjeros.

Pero el Parlamento, de mayoría conservador, obstaculizó el avance de la investigación y el escandalo terminó cuando el Senador Enzo Bordabehere, por Santa Fe, fue asesinado en el Senado en plena sesión (con un balazo supuestamente destinado a Lisandro de la Torre). Si bien el autor material fue detenido, no así los autores intelectuales. Y finalmente Lisandro de la Torre se terminó suicidando.

Este escándalo fue una clara expresión de la corrupción e impunidad que imperó durante “la década infame

Bibliografía: Ciria, Alberto. El pacto Roca-Runciman y el comercio de carnes: una gran clave”. En: Ciria, A. “Crisis económica y restauración política”. Buenos Aires, Paidós, 1994

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